Ver (y sus conjugaciones en todos sus tiempos posibles)
He visto como pasan los días por mis ojos, he visto pasar mañanas y oscurecer tardes, con una misma velocidad controlada, exacta, perfecta.
He observado como mis pensamientos al despertar, suelen ser los mismos y al anochecer, comienzan tras mis ojos a pasar una y otra vez las mismas películas ya vistas.
He sentido como mi pecho se comprime con cada recuerdo, una y otra vez, una y otra vez, haciéndose en cada momento más difuso el sentir, menos palpable, más etéreo.
He visto como mi cara ha cambiado de color y llagas se han posado en ella, oscureciéndose mis ojos, encurvándose mis párpados.
He observado como la gente me habla y yo le hablo a ella, casi en un mismo idioma, casi comprendiéndonos, ambos en un mal español.
He sentido como mis pensamientos más concretos se han vuelto cada vez más abstractos, casi sin definición, sin molde al cual ajustarlos, impalpables, defíciles de acomodar, cargados de sensaciones sin un nombre común.
He sentido como estos pensamientos me abruman, se aglomeran sin reducir su caudal, emergiendo, nublándome la vista o dejando mis ojitos abiertos de par en par, sorprendidos.
Me he visto palidecer, adelgazar, callar, desaparecer...volverme i*n*v*i*s*i*b*l*e, no se si a los ojos de todos o a los míos, propios.
Invisible he andado por las calles, con anhelos insatisfechos, persiguiendo ideas, queriendo capturar en una imagen perdurable, ese instante fugaz que sólo los ojos pueden fotografiar, en donde se puede palpar la felicidad, acariciar su sutileza y fragilidad.
He sentido labios ebrios besar los mios, más ebrios aún, he sentido como lenguas moradas se posan en mi lengua, danzando al son de una vieja canción de rock and roll.
Me he observado mientras aparto hombres de mi abrazo, esquivando contactos, evitando ese amor sucio y barato de las noches de juergas y labios embriagados.
Me he visto cambiar, mudar mis viejas escamas y llenarme de diversos colores, brillantes y opacos.
He visto como pasan estos días con lluvias y soles. Como cada noche el frio vuelve a ser el mismo y yo sigo sin abrigos seguros que me protejan de él.
He visto, he sentido, he deseado, he escuchado, todo este tiempo, todo este tiempo, sintiéndome invisible y sin fuerzas para romper el vidrio que me separa de todo.
He visto....
